GRACIAS A DIOS

Actualizado: 18 sept

Te digo que demos vuelta el auto para quedar frente al paisaje de montaña.

Refunfuñas un poco, pero al rato me reconoces que es una gran idea.


El solcito nos da en la cara.

Cerras los ojos y me hablas sin abrirlos.

Mientras tanto yo no puedo dejar de mirar el mundo en frente mío.

La Cordillera de Los Andes. Las nubes moviéndose tan suavemente. Todo este paisaje de estepa, tan hostil por momentos. Tan lento por otros.

Las Pelotas cantan “Ya Lo Sabes” y siento que por primera vez en mucho tiempo todo en mi se encuentra en PAZ.

En profunda, inmensa, intensa  y hermosa PAZ.


Miro al cielo.

Ahí, en dirección a la luz y ya no puedo contener las lágrimas de GRATITUD que brotan dentro de mi.

Como si presintieras todo, te despertas y me miras.

Sin decir nada, empezas a llorar vos también.

Te abrazo y como magia del sincrodestino siento que empieza a cantarnos Papo a nosotros dos.


-“¿Qué pasa, amor?”, me preguntas.


Cómo te explico que nada y a la vez de todo. Que solo estaba dándole las GRACIAS A DIOS.

Ni mas, ni menos.


Que tantas veces siento que es tan difícil lograr el equilibrio.

Que tantas veces la vida se pone tan pesada por momentos, que parece que siempre algo falta cuando otra cosa se completa.

Que algo se quiebra cuando otro algo se repara.

Que algo se desacomoda cuando otra cosa se ordena y que hoy ,después de mucho, mucho tiempo, siento que todo está donde debe estar. Incluso yo.


En especial yo.


Que soy feliz acá, en este auto durmiendo una siesta al sol a tu lado, mientras afuera el viento sopla súper fuerte.


Que sigue habiendo dolores dentro de mi, pero      son más las lineas de cicatrices que se van abriendo paso, cerrando heridas bien profundas que las que aún continúan abiertas.


Que pude comprender que el AMOR es una energía tan vasta e inmensa que puede tener tantos ángulos y aristas y no tener ninguna forma a la vez.


Que la vida volvió a ser un viaje interesante y el mundo un lugar mucho más bonito.


Que aún en tiempos de desesperanza, elijo seguir creyendo, que DIOS está en todas partes. Que me siente, que me escucha.


Que lo puedo encontrar ahí, en esa nube donde ahora se esta escondiendo el sol, y me esta escuchando darle las GRACIAS, aún cuando no emita sonido alguno con la voz.

Porque hoy, solo basta con hacer hablar al corazón.

  • “¿Qué pasa, amor?”, me repetís

  • “Nada, amor. Solo estaba dándole GRACIAS A DIOS… por la vida, por la gente que amo, por este lugar y en especial, por VOS…” ❣️





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