“AMOR EN TIEMPOS DE PANTALLAS” - ´Parte I

Se que esto llegara a vos tarde o temprano.

Se que te llegara porque por más de que yo me haga la desentendida, que mira para el costado, como si no te viera, vos no desaprovechas oportunidad para que tu nombre aparezca al menos una vez al día en esa maldita lista de notificaciones.

Que mal que nos pueden llegar a hacer las redes sociales, si no estamos lo suficientemente centrados y equilibrados, como para vivir en este mundo lleno de pantallas.

No voy a negarte que de vez en cuando me pregunto:

“¿Qué estará ocurriendo en tu cabeza, para hoy estar pendiente de la vida de una persona que vos mismo dejaste ir, en un tiempo en el que ella solo soñaba con quedarse?”

Vos, el mismo que dejaste su corazón hecho trizas, y no tuviste demasiado reparo en ese entonces, en como ella hacía para juntar uno a uno todos esos pedacitos rotos.

Vos, el mismo que mientras ella no podía ni pronunciar tu nombre, sin que se le hiciera ese nudo en la garganta y terminara con lágrimas en los ojos, ya estabas repitiéndole las mismas cosas a otra mujer entre tus sabanas.

Y hoy…

Acá estas… nuevamente. Así, como si nada.

Tras esa pantalla.

Intentando hacerte visible a través de esos “likes” que más que halagos, parecen agujas pinchando heridas que apenas han cicatrizado.

…no puedo culparte…

Encuarentenados.

Con tantos tiempos muertos.

Viviendo una realidad donde parece no pasar nada, es imposible no mirar para atrás y sentir que por dentro nos esta pasando de todo.

También yo te mentiría si te digo que me es indiferente, porque lo cierto es que acá, la cosa no se vive muy distinta. Pero, para serte sincera, las cosas que haces no hacen más que formar parte del alimento a mi EGO, porque lo cierto es que tu nombre, hace rato ya que dejo de hablar en nombre del AMOR.

Y si bien fue un placer haber formado parte de tu camino, de tu tiempo, de tu vida y de tu historia,

hoy;

No siento que haya algo que nos haya quedado pendiente.

Y así como ese día, en el que miré por última vez esos ojos marrones que tanto quise y entendí que ya no había más nada ahí para mí.

Hace rato que tampoco hay nada acá para vos.

Y eso fue desde el mismísimo día, en el que decidí quitarte, de todas mis pantallas.

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