Nuestras decisiones

Hoy, es noche de luna llena y como dice mi amiga y astrologa favorita, Nati Leira (Instagram @Astroloca) es la mejor etapa para cerrar ciclos.

En palabras de ella, sería algo así:

“Una luna llena es el final de un ciclo, emocional, sobre todo. Se completa el ciclo energético de la luna para abrirle paso a la Luna Nueva, que se da 15 días después.

Después de la Luna Llena, la luna se empieza a vaciar, hasta que ya no le queda energía, por eso casi ni la vemos cuando esta Nueva y ahí es un momento para nuevos comienzos”.

Casual o no, junto con la luna, comienzo mi etapa final de este hermoso viaje por Australia, que por más de dos meses fue mi hogar, el punto de partida de mi sueño, una escuela de vida en el día a día y uno de los rincones de la tierra mas fascinantes que pude llegar a conocer hasta hoy.

En unas semanas, se termina no solo Australia, sino también mis 30 años, por lo que me encuentro en un pleno momento de balances, no solo de mi viaje, sino también de toda mi vida.

Y es por eso que hoy, quiero compartir con ustedes uno de los temas que hoy, hasta me emociona cuando lo escribo y tiene que ver con:

NUESTRAS DECISIONES.

Hace unos días llegue a una isla de Australia de nombre MAGNÉTICA.

Nombre más que interesante, ¿no?

Llegue siendo mi lunes, pero en Argentina, aun era domingo.

Y no precisamente cualquier domingo. Fue el domingo de las elecciones primarias en nuestro país (hablando precisamente de decisiones) y por mas de estar lejos, estuve como muy pocas veces en mi vida muy pendiente de los resultados y de como se iba desarrollando todo por allí.

No solo por Argentina, estando en Australia muchas cosas pasaron ese primer día en la isla que hicieron que se convierta en una verdadera montaña de rusa de emociones.

Comencé el día bien, después tuve un inconveniente con la tarjeta de debito que casi mas me vuelvo a Argentina, llore con angustia como hacía rato no me pasaba y termine en la noche jugando el bingo mas divertido del mundo, en una fiesta con gente de todos lados del mundo como si fuésemos amigos de toda la vida.

La historia es larga y no quiero aburrirlos, pero para resumir algo muy importante es que en todo ese sube y baja de sentimientos tan encontrados, cuando entre a una tienda apareció una frase ante mis ojos que sentí que mas allá de un cartel, era el claro mensaje que alguien desde algún lugar de este bendito Universo me hacía llegar:

“La clave para ser FELIZ es saber que tienes el PODER de elegir que aceptar y que dejar ir”

Y es que de eso se tratan las decisiones, ¿no?

A diario tomamos miles. No nos damos cuenta. Sobre todo, cuando estamos en casa, porque como algunas ya las tenemos tan automatizadas, no somos muy conscientes de que estamos decidiendo. Pero lo estamos haciendo.

Estando de viaje, y más en uno que no tiene itinerario, como es el mío, las decisiones son muy importantes. A veces hay tiempo para analizarlas, a veces son mas impulsivas, otras se basan más en intuiciones o en sensaciones, pero son constantes. Y todas, todas… son poderosas.

Haciendo no solo una revisión de los últimos dos meses, sino del último año, quiero contarles con una sonrisa en la cara y alegría en el alma que siento que haber tomado la decisión de cumplir mi sueño de recorrer el mundo y realizar este viaje fue una de las mejores de toda mi vida.

Abandonar casa, el trabajo, los amigos, Argentina, la zona de confort (que sin sentime mal lo digo, la amaba y la disfrute muchísimo) y hasta un amor en estado emergente no fue nada, nada fácil.

Porque cuando uno no tiene nada que perder, todo se vuelve mas sencillo, pero cuando amas donde estas, amas a los que te rodean, amas a tu país, es muy difícil tomar una decisión así.

Largarlo todo y marcharte hacia lo desconocido, lejos, sin gente que hable tu mismo idioma, sin saber que va a pasar, sin garantías de nada, solo un loco podría hacerlo o alguien muy, muy corajudo.

Si yo tuviera que describirme, diría que soy un 40% corajuda y el otro 60% como una loca con suerte… jajajaja… porque creo que para las decisiones importantes, se necesitan de ambas dos.

Uno desde casa puede imaginar como sería y creo firmemente que los pensamientos positivos atraen todo aquello que deseamos, pero cuando no sabes con lo que te vas a encontrar, porque lo desconoces completamente, ¿como haces?

Si alguien esta por hacer un viaje, o esta por tomar una decisión crucial en su vida y esta en la duda; y tiene los mismos miedos que yo tenía antes de dejarlo todo, les tengo que decir que “NO HAY GARANTÍAS”, no hay ninguna.

No importa cuantas historias escuches de gente que hizo lo mismo. Nada te garantiza como va a salir, porque cada historia y experiencia es única e irrepetible.

Pero si realmente queremos quitarnos la duda, no queda otra que arriesgarse y vivir la nuestra.

En mi cabeza, hubo miles de escenarios distintos, miles de planes, miles de cosas que quería hacer y hoy creo que ninguno fue como lo imagine o lo planee. Para bien y para mal. De los que mas me hablaron, o mas tenía en mi cabeza como lugares a los que deseaba llegar, me desilusionaba cuando no cumplían con todas las expectativas que le había puesto antes y por otro aquellos a los que llegue ni hoy se como, terminaron siendo los que mas me enamoraron.

Y para todo ello… NUESTRAS DECISIONES.

Como en la vida misma, estar de viaje implica días buenos y otros que no lo son tanto.

Hay días en los que me pregunto si no debería estar haciendo algo mas productivo por mi vida, mientras que hay otros que agradezco no estar haciendo nada mas que disfrutar del lugar y de su gente.

Hay días en los que me preocupo por demás en si estoy gastando mucho dinero o si me va a alcanzar para lo próximo que quiero hacer, mientras que hay otros que me permito todos los gustos porque al fin y al cabo para algo trabaje y ahorre tanto en el último tiempo.

Hay días en los que extraño más que otros y me gustaría estar presente en momentos importantes de mi familia y de mis amigos.

Hay días en los que me gustaría estar compartiendo una tarde con mis abuelitos y otros en los que me culpo no estar viviendo de cerca el crecimiento de mis sobrinos.

Hay días en los que solo pienso en un mate con mi mamá o una merienda que tenga dulce de leche con mis amigas.

Días en los que necesito abrazos

Hay días en los que extraño mi país, sus modismos y no quiero estar pensando en tiempos verbales ni en vocabulario para tener que hablar con alguien, mientras que otros, amo ser una extraña que habla un idioma diferente.

Hay días en los que amo conocer gente nueva y otros en los que no quiero ni siquiera socializar.

Hay días en los que no me molesta compartir y otros en los que quiero estar sola.

Hay días en los que estoy cansada y solo quiero tirarme en la playa a dormir y otros en los que puedo recorrerme ciudades enteras caminando.

Hay días que quiero escuchar música y otros en los que necesito silencio.

Hay días en los que lloro sin motivo. Otros en los que me emociona un atardecer. Otros de bronca y tristeza. Otros de alegría por haber aprendido algo.

Y así son todos los días. Como lo dije antes. Altos y bajos. Tristes y Alegres. Felices y no tanto.

Pero así es la vida

Como el efecto mariposa, nunca sabemos como serían los posibles planes A,B o Z si hubiéramos hecho algo diferente.

Pero si así y todo … cuando nos detenemos en un minuto del día, contemplando ese sol que esta naciendo o cuando se esta ocultando. Cuando miramos las estrellas por la noche o esa luna maravillosa que hoy, ilumina con toda su luz este Océano Pacifico (que veo desde esta isla donde estoy hace unos días, cuyo nombre me fascina y realmente siento que me tiene atrapada con su encanto y nos decimos a nosotros mismos: “NO CAMBIARÍA NADA”

Es porque entendimos que TODO, hasta lo mas mínimo,

hasta las decisiones en las que no analizamos tanto,

hasta ese bondi que perdimos o esa persona que nos demoro en la calle porque nos pregunto algo.

hasta esas insignificancias que ya ni recordamos porque no le dimos, ni la mínima importancia,

todo eso nos llevó hasta ahí, hasta donde estamos hoy.

A mi, a este lugar que ni contemplaba, que no había ni visto en Internet desde casa, hasta este rincón que hace 10 años no me hubiera ni por puta imaginado que iba a llegar y que hoy siento que es donde tengo que estar.

Es ahí cuando nos invade ese hermoso y pleno sentimiento de gratitud.

A Dios,

al Universo,

a la Vida,

a los seres que amamos que nos ayudaron y alentaron a ir en busca de nuestros sueños, a nosotros mismos por todas esas decisiones que tomamos,

a las personas que se cruzaron en nuestros caminos,

a este presente,

a este lugar,

a este aquí y a este ahora que no puede ser mas que simplemente perfecto. Porque todo esta donde tiene que estar. Como nosotros.

Hoy, 15 de Agosto, desde Isla Magnética, en Australia comprendo que quizás no es necesario irse tan lejos para entender que la vida de por si, es un verdadero viaje. Con sus días de mas y sus días de menos.

Solo cuando amamos nuestro presente, con todo lo que tiene y con todo lo que nos falta.

Con las cosas que aceptamos y las que dejamos ir (como decía ese cartel)

Con las personas que están y las que ya no.

Con los lugares y las experiencias que nos atraviesan para hacernos crecer y evolucionar.

Solo entonces entenderemos y valoraremos la importancia de nuestras decisiones, aquellas que nos llevan a veces no solo a lo que queríamos alcanzar, sino a donde verdaderamente debíamos llegar.

Comprenderemos que no hay errores, simplemente pasos mas acertados que otros.

Que siempre podemos volver al punto de partida, pero que a veces hasta los desvíos son necesarios.

Y que las decisiones mas importantes y las que nos llevaran mas lejos, no son las que analizamos minuciosamente con nuestra cabeza, sino que son aquellas en donde a quien mas escuchamos, fue a nuestro corazón.

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