Nos vemos en Disney...

Actualizado: 30 jun 2021

Corto la videollamada con Romi y no puedo dejar de ver esa foto de nosotras cuatro, con ese castillo enorme de fondo.

Ya pasaron mas de dos años de ese viaje y parece que fue ayer cuando , como nenitas chiquitas, pisábamos ese parque de Magic Kingdom volviendo a la mejor época de nuestras vidas: la INFANCIA.

Nos conocimos en la facultad, hace por lo menos diez años. Desde ese entonces, nos volvimos inseparables.

Incalculables horas de estudio; millones de trabajos prácticos; convivir por semanas en casa ajena; salidas a barcitos para festejar finales aprobados; mails que colapsaban las casillas y anécdotas como para escribir varios libros, fueron testigos de una amistad que me llevo toda una carrera universitaria y posteriormente años tan intensos como toda una vida.

Veo y reveo las fotos y recuerdo la sensación del mundo de las películas con las que crecí, volviéndose realidad .

No alcanzan ni el día, ni los pasos de nuestros pies para recorrer esos universos de infancia eterna.

Arrancábamos muy temprano en la mañana y nos íbamos cuando la luna ya estaba iluminando esas noches maravillosas de Orlando en Noviembre.

Jugábamos como nenas, en cada montaña rusa; reíamos hasta que la panza nos doliera; gritábamos como si nadie nos escuchara. Vivíamos todo tan plena e intensamente, como si se tratara del último de nuestros días.

Los shows al final del día eran el broche de oro para guardar en el corazón todo aquello que estábamos viviendo y que hoy, con solo mirar esa foto, volvía a vivir en carne viva.

Quizás pueda sonar materialista y hasta muy superficial un destino como ese, pero por mucho que critiquemos, hay que reconocer la brillantez de las mentes norteamericanas en todo lo que respecta a la cultura del entretenimiento.

No fueron vacaciones de relax en ningún aspecto. Sentir tanta ADRENALINA en diferentes momentos durante un mismo día, hace que cuando nos relajemos, quedemos el triple de cansados que luego de una jornada de trabajo o una maratón por varios kms, pero la diversión le gano mucho mas al cansancio y al agotamiento de esos días.

Disney se convirtió en ese lugar donde volvimos a creer en lo imposible, donde lo importante es darle rienda suelta a la imaginación y no vivir otro momento mas que el presente.

No cambiaría una sola de cosa de ese viaje, aunque si pudiera, no le exprimiría esa toallita de manos con sabor a limón a mi pollo en Animal Kingdom; llevaría zapatillas en vez de ojotas para no sufrir semejante tenditis en mis pies a la vuelta del viaje y hubiera raptado a Woody de Toy Story para traermelo a la Argentina.

Si pudiera volver el tiempo atrás, volvería a tomar una de las mejores decisiones de mi vida. Hacer ese viaje con ellas, con mis amigas, con mis hermanas de la vida y el corazón.

No importa el destino que elijamos, ni la cantidad de días, ni cuantos seamos, todo ese tiempo compartido es preciado.

La convivencia puede que no sea fácil, siempre hay alguna que tarda mas en arreglarse, otra que ama seguir durmiendo cuando ya todas están por ir al desayuno.

Mas de una vez nuestra paciencia sera puesta a prueba.

Pero lo cierto es que al final de nuestro viaje no vamos a querer separarnos y a los días de estar nuevamente en casa, vamos a extrañar todos esos días en los que fuimos inseparables.

Estando solos, vamos a recordar algo que nos haga reír para nuestros adentros. Cada vez que escuchemos el nombre de esa ciudad, se nos va llenar el alma de orgullo, diciendo: "...yo estuve ahí, con mis AMIGAS...", y hermosos recuerdos invadirán nuestro ser.

Ojala no pierdas ninguna oportunidad en la que puedas alejarte con tus amigos, un par de kms lejos de casa, al menos por unos días.

Porque viajar con amigos es viajar en el tiempo y eso rejuvenece mas que cualquier crema, porque lo que se rejuvenece es el alma.

Al final de la vida, estos momentos son los que marcan a fuego nuestro corazón.

Romi, Ceci y Mili, ustedes y este viaje, marcaron el mio... ♥

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