TODO LO QUE PODRÍA HABER SIDO Y NO FUE.

Actualizado: 18 sept

San Rafael, Mendoza - sábado 4 de junio de 2022 – 14:06 hs

Hace dos horas y media que desestimamos todas las indicaciones y sugerencias de la chica de la oficina de turismo, respecto a que abandonemos la idea del Cañón del Atuel y que lo dejemos para otro día.

Quizás por incrédulos o quizás porque entre vos y yo no sabemos quién es más cabeza dura.

El día empieza a nublarse y yo lo único que espero es que no se cague lloviendo, porque ahí si vamos a tener que darle la razón a la piba esa y no quiero.

Recién dejamos atrás la primera parada y hoy, con el diario del lunes, desde ya te aviso que nos quedan 800,000 más.

Amo en este tiempo haberte contagiado mi amor por las fotos.

No hacemos muchos kilómetros, cuando a nuestra derecha aparece ese lugar.

- “¿Qué mierda es eso?”

- “¿Paramos?”

-“Si, por favor”

Me da un poco de cagazo, pero mi curiosidad siempre puede un poquito más.

Con vos todo me da menos miedo.

No son ruinas. Tampoco escombros

Creo que entre ambas cosas, forma una especie de hibrido maravilloso.

Subimos. Bajamos. Curioseamos lo suficiente, hasta que finalmente me preguntas:


-“¿Que le encontras de interesante a este lugar?”


Me quedo sorprendida mirándote con el ceño fruncido.


-“¿Me estas jodiendo? ¿Acaso no lo ves?


Este lugar en el medio de la nada, entre una ruta desierta y un cañón como este, que acá lo es todo.

Paredes levantadas.

Techos a medias.

Aberturas que nunca llegaron a ser soportes de puertas, ni ventanas.

Todo aquello que podría haber sido y no fue.

Las infinitas posibilidades que concluyeron en ninguna.


No hablo de algo que fue y luego se destruyó, como ocurre tras la venida de algo tan catastrófico como un tsunami.

Tampoco de algo tan volátil que quedó en la idea o en el pensamiento de uno solo y ya.

Me refiero a otra cosa.

Me refiero a aquello que tenía mucho para haber sido todo y terminó quedando en nada.

¿Acaso nada de eso te resulta familiar?


Que se yo. No se vos.

Pero creo que todos nosotros tanto en nuestro inmenso interior como en nuestro pequeño mundo exterior conocemos mucho de eso.


Que se yo. No se vos.

Pero en mi quedan edificios a medio construir.

Escombros de mas de una pared que yo solita con mucho esfuerzo construí, para que un puto ventarrón venga un día de la nada y me la termine destruyendo.

Fortalezas que se derribaron.

Diques que se rebalsaron.

Sueños que se cayeron.

Tristezas que me inundaron.

Amores que se murieron.

Proyectos que se anularon.

Caminos que se perdieron. Puertas que se cerraron.

Amigos que se fueron. Momentos, que nunca más volvieron.

Que se yo. No se vos.

Pero al menos a mi este lugar no me es indistinto.

Ni su estructura indiferente.

Y aunque acá nunca estuve,

Más de una esquina y recoveco me parece familiar.

Porque hay tanto de mi en él que me parece similar.

Estamos parados sobre lo que en algún momento fue el sueño de alguien más.

Alguien que te aseguro, por acá no quiere volver a pasar más.

Este lugar es la materialización de nuestras frustraciones.

Lo visible de aquello que alguna vez quisimos borrar, luego de haber amado. Invertido. Creado. Soñado.

Lo que no queríamos que nos pase.

Todo lo que temíamos que nos suceda.

Todo aquello que podría haber sido todo… y al fin de cuentas termino siendo nada

Que se yo. No se vos.

Pero yo sigo encontrando MAGIA, en lugares como estos…” ♥️

26 visualizaciones
Entradas relacionadas: