Viajar ¿SOLA?, ¿Yo? Jamás... (Parte I)

Actualizado: 30 jun 2021


Hoy te quiero contar una historia. Es la historia de Romi, pero podría ser la tuya o la mía.

Es la historia de todo aquel que trasciende sus propios límites y confía.

Es la historia de todos aquellos que alguna vez hicieron de un "VIAJE" un sueño y de ese "SUEÑO", la mejor de las aventuras.

Romi tiene 28 años, vive en Lomas de Zamora, Buenos Aires y es de aquellas personas, afortunadas, que trabaja de lo que ama. Todos los días, en ese departamento con vista a la avenida, Romi se levanta y emprende su camino hacia una de las agencias de noticias más importantes de Argentina, donde trabaja como periodista, algo con lo que soñaba desde que tenía 9 años.

Amante de los viajes familiares y con amigas, desde chica no perdió oportunidad de ir a conocer cada rinconcito de mundo que la vida le iba presentando. Fue gracias a su trabajo, donde sus años se hicieron más interesantes, ya que su profesión requería que se viajara a diferentes lugares de Argentina para cubrir distintos tipos de notas periodísticas.

Viajo siempre que pudo, pero siempre lo hizo acompañada de alguien más.

Hace dos meses volvió de viajar por primera vez “SOLA". Por más de 50 días, recorrió distintos lugares de Europa.

Escucharla y leerla es sentirse identificado/a con la propia historia y con nuestra relación con los viajes. Inspira a animarnos a superar todas las barreras mentales que ponemos los seres humanos en nosotros mismos, para excusarnos ante lo que nos da miedo, lo que nos atemoriza, pero una vez que nos animamos a dar el primer paso, es inevitable no maravillarse con todo lo que la vida tiene para nosotros.

"Mi viaje fue un terremoto emocional de algunos meses, ocho para ser exacta. Nunca antes de sacar el pasaje había pensado ni imaginado viajar sola. Partiendo de esa premisa, todos los destinos o lugares que siempre quise conocer, creía que los haría acompañada por alguien. Tuve otros viajes antes, pero siempre en compañía de amigas, familia y/o compañeros de trabajo por mi profesión. Todo viaje antes de este, siempre fue con alguien más. Nunca sola".

La vida, sin esperarlo, nos lleva a situaciones y lugares inesperados, para bien o para mal, nos lleva a momentos únicos que si sabemos mirar desde una óptica más elevada de la que lo hacemos a diario, nos damos cuenta de que esas situaciones o lugares algo quieren decirnos. Si llegamos hasta ahí, es porque algo tenemos que aprender; aprender de nosotros

mismos, aprender de nuestras capacidades, aprender de lo que hasta nosotros desconocemos de lo que somos capaces.

"Creo que a veces la vida y los contextos te llevan muchas veces a tomar decisiones. En Noviembre de 2016, salió un viaje laboral a Zagreb, Croacia. Junto con algunos colegas, tuvimos que viajar a cubrir la Copa Davis. Gracias a esa experiencia, conocí una ciudad que me encantó. Si bien el tema del idioma, se me dificultaba por momentos, pude comunicarme con la gente local y disfrutar de una cultura tan distinta a la nuestra, pero no por eso menos interesante.

Finalizada la cobertura, con la alegría de la victoria de Del Potro a cuestas, hubo que dejar Croacia y emprender la vuelta. Por una cuestión de conexiones, estuve algunas horas en Londres. Me deslumbró desde el primer momento. Con una picadilly Circus toda festiva por la pronta llegada de la Navidad. Estando ahí, esas tan poquitas horas, me dije a mi misma : Si no puedo viajar acompañada, lo voy a hacer sola, pero voy a volver".

A un mes de ese viaje, Romi sacó su pasaje.

"Saque el primer pasaje que apareció en mis ojos. No pensé ni que cumpleaños me perdía y ni siquiera fui consciente, en ese momento, el tiempo que estaría viajando. Simplemente lo saque. Así que un 21 de diciembre, si no recuerdo mal, saque mi pasaje con destino a Madrid para el 2 de agosto, con regreso el 28 de septiembre. Luego de sacar el pasaje, mi única tarea fue escucharme y así armé mi itinerario de 52 días por el viejo continente".

Viajar solo, requiere de mucha valentía, pero más valiente hubo que ser para enfrentar a su familia. Tengamos la edad que tengamos, para ellos siempre vamos a ser chiquitos.

"Mis padres se lo tomaron mucho mejor de lo que había pensando. Si bien había viajado muchísimas veces era la primera vez que lo hacía sola y entendí los miedos que ellos podían llegar a tener.

Mi tío me llego a decir que estaba loca por irme tanto tiempo, que si fuera su hija no me dejaría. Fue muy gracioso.

La diferencia generacional se nota.

Siempre hubo viajeros y almas libres, pero creo que ahora todas salen a volar".

Una vez que Romi sacó su pasaje, esa fecha en el ticket de avión era el recordatorio de que no había marcha atrás.

"Después de sacar el pasaje, recuerdo que mi viaje era lo único que ocupaba mi mente. Comencé a recabar información acerca de todos los lugares que quería conocer, pero sobre todo acerca de gente que viaja sola; fue así como descubrí en las redes un mundo entero y muy diverso para todos aquellos que quieren hacer todo por su cuenta, sin depender de paquetes y demás.

Encontré grupos de Facebook, canales de YouTube, un universo gigante para todos los gustos.

Arme mi listado de ciudades mirando el mapa. Una amiga me prestó varios libros de ciudades italianas; me volví fan de los videos de Alan x el mundo y una gran lectora y consultora del grupo Europa allá vamos. Empecé a depurar y a armar.

Más allá de los consejos que leí, siempre seguí mi corazón y mis deseos ante cualquier otra cosa. La planificación es hermosa, te hace sentir que ya estás viajando".

Sin empezar a viajar, gracias a todas las herramientas que hoy ofrecen las redes sociales, Romi ya estaba disfrutando de lo mas enriquecedor que nos regala cada viaje, la gente que descubrimos en el.

"En el camino de la planificación, gracias al grupo de Facebook , conocí a una persona que luego resultó ser muy especial para mí . Se trata de Maru, una rosarina con la que entre en contacto ya que sus consultas iban dirigidas a los mismos destinos y en las mismas fechas de mi viaje. Es loco cuando hablas tanto con alguien, sin conocerlo personalmente. Planee diez días de mi viaje, con alguien que sólo conocía su voz".

"Mis últimos dos meses, antes del viaje, fueron caóticos mentalmente. Deje de pensar en el viaje, otras cosas ocuparon mi cabeza. Dicen que los viajes nos cambian, que no se vuelve igual. Yo creo que el cambio empieza antes, sin lugar a dudas.

Sesenta días previos, la planificación fue más lenta; deje al viaje tranquilo por un tiempo.

Mi última semana fue un huracán de sensaciones. Empecé a ser consciente de la cantidad de días.

Por 52 días, ¿a quien abrazaría cuando quisiera hacerlo? Estaría lejos de casa, de lo conocido, de mi familia y amigos".

Por suerte todos esos nervios y temores, desaparecieron cuando llegó la hora de viajar.

"El día antes de viajar fue de pura adrenalina. Quería estar en el avión y empezar a vivir todo. Embarque como las demás veces; no analice nada de todo lo que había hecho lo días anteriores; no había nada en mi corazón, más que una alegría inmensa e incontenible de vivir todo lo hermoso que estaba por suceder.

Ese fue el momento exacto, donde tome consciencia real que todo lo que había planeado , pensado y soñado por ocho meses.

Estaba ocurriendo. Fue luego de bajar del bus que me dejó en Plaza Cibeles en Madrid, cuando comencé a caminar con mi mochila en la espalda y otra por delante de mi pecho; mire a mí alrededor y me encontré ahí, en ese lugar donde siempre había querido estar. Caminé con una alegría inmensa que me hizo llorar de felicidad. Ahí supe que ya no era un sueño, era real y había comenzado".

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