Puerto de Sóller

Actualizado: 30 jun 2021

Nieta e hija de navegantes, herede mi fascinación por los puertos y amor por el mar.

Quizás por esa razón "genética", cuando pise Port de Sollér, no tarde mucho en enamorarme para siempre de ese rinconcito de mundo, tan especial.

Después de ver durante dos años, las publicidades de Estrella Damm en You tube, tras la influencia de un hermoso catalán que conocí en Bariloche, visualice ese lugar como uno de los paraísos que no quería morir, sin conocer antes.


En un viaje de mochila, llegué por primera vez a España. Luego de un mes, de recorrer gran parte del país, me tome un avión de low cost desde Barcelona hasta Palma de Mallorca. Treinta minutos en avión, me dejaron ni más ni menos que en uno de los paraísos mas lindos que vi en mi vida.

Tras varios días de lluvia en la isla, al fin salió el sol. Tome un bus que me dejo en el centro de Soller y luego otro que me llevó hasta el puerto.

El mejor paisaje del mundo, estaba resumido en la cámara de mi retina.

La mezcla perfecta entre sierra y mar, entre la historia y el futuro, entre el cielo y la tierra, tenía nombre, y se llamaba Port de Soller.


Este lugar representó para mi, la concreción de un sueño. Era la realidad de todo aquello que había visualizado durante mas de un año, solo a través de vídeos. Paraísos que existen y están ahí, para nosotros, esperándonos que vayamos a recorrerlos.


El Puerto de Sóller se halla situado en la Sierra de Tramuntana y la playa d'en Repic, es una de las mas lindas de la isla.

Interesante pensar como hoy el turismo, puede visitar La Torre Picada. Mientras que hace más de 400 años atrás, era construida para defenderse de piratas y corsarios.


El tranvía que desde 1912 fue inaugurado para finalizar con el aislamiento que impedía el desarrollo de la ciudad en plena puja de su industria y de gran producción en sus famosos huertos de naranjos, hoy se mantiene y viajar en el, recorriendo el majestuoso marco de montañas de su entorno, es viajar a través del tiempo.


Esas calles angostas, con casitas de la misma estructura de hace 4 siglos, llevó a preguntarme más de una vez como sería vivir ahí.


Calles que a lo largo de los años, habrán sido testigos de cuantas historias de marinos, romances adolescentes, festejos y ceremonias de un pueblo que mantiene el pasado en el presente, como un orgullo de su historia.


En un mundo donde parece que cada vez mas tratamos de alejarnos de lo antiguo, frente al avance de las tecnologías y las comunicaciones, el puerto de Soller, es la frutilla del postre de toda la isla de Palma de Mallorca. Un paraíso compacto. Nadie que haya pasado por ese lugar, puede negar que ese rinconcito de mundo, lo tenía todo, todo y mas... ahí, en esas pequeñas cuadras.


Son esos lugares que quedan en el corazón. Esos a los que siempre dan ganas de volver. Ahí, donde la naturaleza y el hombre se encuentran, en un presente y pasado compartido, para dar juntos, una mezcla sin igual. La misma mezcla de sensaciones entre la nostalgia que produce dejarla y la alegría de haber encontrado en este mundo, un rinconcito para no olvidar jamás.


Port de Soller, me recuerda que el presente es el mejor regalo que nos pudo haber dejado el pasado, no importa que tan lejos vayamos, o que tanto proyectemos a futuro, nuestra historia siempre va a estar ahí para nosotros... quizás mas cerca de lo que pensemos, quizás solo sea, doblando la esquina.

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